22 dic 2012

Las consecuencias sociales de la paz (económica).



El 2001 no fue gratis. Generaciones enteras que se cayeron: de la sociedad, del mercado, de su propia familia, del país. Clases medias acostumbradas a tener patrones de consumo, no importa cuales, determinados productos diarios, el viaje de todos los años en enero, el sueño del padre de poder lograr la fiesta de 15 para su hija y, con mucho esfuerzo también, comprarle un auto, porqué no usado, a su hijo a los 18. Todo termino de un año para el otro. Grandes sectores de la clase media que se cayeron a condiciones económicas precarias, retrocediendo en el tiempo. Y la clase baja lo sufrió, de otra manera obviamente. Los ya marginados durante los treinta años de potentoso neoliberalismo, salvaje durante los noventa, quedaron todavía más marginados.

Saqueos, represión, muerte, enfrentamiento social, derechos perdidos, juicio social a nivel micro, crisis de representación a nivel macro, ruptura total del tejido social ya resquebrajado. La cumbre de la otredad. Transmutación de los roles hasta el momento asumidos como normales: los hijos van a la escuela, la madre ama de casa y el padre provee. El padre se queda sin trabajo, probablemente se separa el matrimonio, o no, la mujer sale a buscar trabajo y probablemente no lo encuentra, o termina haciendo cosas que nunca se imaginó que haría. Generaciones de hijos que vivieron aquella crisis social a nivel micro y macro, en su familia y en la comunidad entera. Se desdibujan los límites entre el bien y el mal en todos los niveles.

El impacto sobre aquellos individuos que estaban en la cúspide del proceso de formación de su personalidad, en su adolescencia. El impacto sobre los padres de aquellas victimas, a quienes trastocaron todos sus principios. ¿Lo hizo el mercado? ¿Lo hizo la clase política? ¿Fue la misma sociedad? Sin duda es un conjunto de factores.

Los últimos diez años de bonanza económica fueron un espectáculo. Como pocas economías en el mundo, Argentina resurgió de las cenizas volviendo a crear empleo, distribuyendo beneficios económicos a todos los sectores. La clase media se duplicó, volviendo a incluir a gran parte de los sectores antes marginados. Se pacificó también a los afectados por el default del 2001, los actores externos. La macroeconomía todavía exhibe números sumamente favorables a pesar de todas las voces que hoy quieren levantar el teléfono de una nueva crisis (charlamos de esto acá hace tiempo).  

Hoy volvemos a ver imágenes que todos, ingenuamente, creían que no volverían a ver más. Saqueos, represión, muerte, enfrentamiento social, derechos cuestionados, juicio social a nivel micro, crisis de representación a nivel macro, resurgimiento de los quiebres en el tejido social. ¿Fue realmente reparado aquel tejido social? 

Hace tiempo que nos contentamos con las explicaciones del tipo económico: si al país le está yendo tan bien, entonces cómo es posible que haya otra vez saqueos. Si los niveles de pobreza y desempleo son tan bajos, cómo puede ser que haya saqueos nuevamente. "Son ladrones, si tenes hambre no te robas un LCD, te robas comida". Bueno, intentemos superar este tipo de explicaciones, dignas de ser dichas por los economistas ortodoxos que en su momento nos llevaron al pozo, los que se olvidaron de las consecuencias sociales de la paz económica. La economía no puede explicar esto. Es que el 2001 no fue gratis: aquella época que trastocó todas nuestras maneras de comprender lo que pasaba, partió en dos la regla con la cual medir lo que está bien y lo que está mal, cristalizó nuevas maneras de percibirnos a nosotros mismos y a los que nos rodean. Cristalizó actitudes, formas de juzgar y explicar los fenómenos propios y ajenos, formas de solucionar las cosas. Todos cristales que quedarán y subsistirán más allá de la bonanza económica: la plata no soluciona todo. 

Pareciera que hoy persiste la otredad, tan destructiva de los lazos sociales en todo nivel. Muchos entienden a los que en estos días salieron de sus casas a saquear como hordas de ladrones o arreglados políticos que buscan hacer caer el orden. Es esa otredad la que nos lleva a caer en teorías conspirativas donde una mesa chica de decisiones logra prender fuego un país. Noblesse oblige, debe subrayarse que en Argentina ha pasado y puede seguir pasando. Pero la manera de entender como se lleva a cabo esa manipulación social con fines políticos es clave y define nuestra posición al respecto: no se puede pretender creer o hacer creer que todos los que salieron a saquear están arreglados, que son todos parte de un grupo destituyente, o todos una banda de narcos. Lo más probable es que haya existido un teje y maneje detrás de bastidores, por parte de la oposición, de grupos sindicales y mediáticos pero realmente ¿se les puede asignar tanto poder?. En mi opinión, no. 


Los que tejen y manejan estas situaciones sacan ventaja de necesidades preexistentes. Sacan ventaja de las carencias que tienen los individuos que fueron a saquear. Carencias económicas, pero por sobre todo, carencias socioculturales. La responsabilidad, en último término mal que nos pese, todavía es del Estado y la sociedad misma, que no entiende que el dinero no lo explica todo. Va a llevar años reconstituir percepciones socioculturales que mantengan el fino equilibrio de la paz en la sociedad argentina. Años de invertir mas, mucho mas, en educación, cultura, ciencia, tecnología, trabajo, etc. 
10 años de presupuesto abultado en estos sectores, 4 años de AUH y mucho más, no solucionan la ruptura del 2001, que no sólo se dio a nivel macro, sino a nivel micro: individual y relacional. Condiciones que son una bomba preparada para ser usada por cualquier sector político que este dispuesto prender la siniestra mecha de la necesidad que, en último término, explota en caos social.





19 nov 2012

Intelectuales que juegan a ser periodistas y periodistas que juegan a ser intelectuales.

Discusión entorno a la figura de Laclau, hoy venerada desde muchos espacios, criticada desde tantos otros, aquí traigo algunas notas en los diarios que intentan poner blanco sobre negro al debate. Creo que la discusión debe dejar de lado connotaciones sobre las personas y enmarcarse estrictamente en el terreno de las ideas para poder generar avance a la ciencia.  

http://www.lavoz.com.ar/opinion/que-es-populismo (Nota disparadora)

http://www.lavoz.com.ar/opinion/laclau-newton-manzanas

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-208129-2012-11-19.html

12 nov 2012

Secession

Con las elecciones en Catalunya (25/11) en puerta, adjunto un artículo de Félix Ovejero, profesor de la UB en España, en el diario El País. 


No me acabo de reponer. Cuando intentaba entender qué había llevado a los sindicatos catalanes a defender un pacto fiscal y unas políticas lingüísticas que quiebran el principio de igualdad entre los ciudadanos, me entero de que asistieron a la manifestación independentista. Pero, en fin, con un poco de esfuerzo, puedo conjeturar alguna explicación, no muy caritativa, puestos a decirlo todo. Eso sí, lo que está fuera de mi entendimiento es el silencio de los sindicatos y de la izquierda en el conjunto de España. Incluso algunos dicen, como en los años de plomo, “algo habremos hecho los españoles para llegar aquí”. En realidad, se deberían preguntar qué es lo que no han hecho, por su dejación, por qué han aceptado sin rechistar tanta retórica trucada, peor que la de la Liga Norte.
Pero ahora, tal como ha dibujado el debate Mas, ya no cabe silbar. La propuesta secesionista no permite la equidistancia, por la misma razón que no hay un punto intermedio sobre el matrimonio homosexual. A favor o en contra. Tampoco cabe la retórica de la reacción, ese empalagoso “la culpa es que no nos quieren”. Si pueden, que fundamenten su propuesta, que no es sencillo, pero que no se justifiquen. Me fascinan las piruetas de quienes, para defender ideas que hace dos días consideraban desvaríos, se explican a sí mismos. Toda su teoría es la de Jeanette: “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así”. Hacer sociología de uno mismo es negarse la capacidad de juicio. Deshonestidad intelectual.
El debate está abierto y, por supuesto, cabe abordar sus fundamentos. Algunos hemos dedicado libros a ello, pero, si me permiten una recomendación, busquen Secession, un clásico reciente escrito por un filósofo de procedencia marxista, Allen Buchanan. Su tesis es sencilla. El territorio político es un proindiviso, no una sociedad anónima. No es un contrato entre partes. Sevilla es tan mía como de un sevillano. O tan poco. Todo es de todos sin que nada sea de nadie en particular. Se decide en ese espacio jurídico, no se decide ese espacio. Mi propiedad es legítima porque existe previamente ese terreno común. Se vota dentro de las fronteras, no las fronteras. El “derecho” a la separación es, si acaso, derivado, respuesta a una violación sistemática de derechos básicos, como sucede con las colonias. La democracia resulta imposible si una minoría, en desacuerdo con las decisiones, amenaza con “marcharse con lo suyo”. Entonces la democracia rompe su vínculo con las decisiones justas y se convierte en un juego de amenazas. Lo podríamos llamar “el teorema de Marbella”: con una identidad compartida —que da el dinero— a prueba de carbono 14 y un “expolio fiscal” estratosférico, los marbellíes no pueden decidir que “se van con lo suyo”, porque, aunque dueños cada uno de su parcela, Marbella no es suya con independencia de una ley de todos y dentro de la cual cobra sentido hablar de mío y tuyo.
El primer paso es que Mas vaya a las elecciones con la independencia por bandera
Eso sobre los fundamentos, pero ahora estamos en otra cosa, en una respuesta política a la iniciativa del nacionalismo. Quien se cargó el pacto fiscal fue Mas. El pacto fiscal no es una alternativa a la independencia cuando se nos dice que es el camino a la independencia. Si no estamos en lo mismo, no cabe discutir sobre fiscalidad. Y si estamos en lo mismo, entonces, entre todos, como conciudadanos, no como pueblos, nos ocupamos de la justicia distributiva —no de la solidaridad, que no somos una ONG— atendiendo al principio —de la Constitución española, que no de la venezolana— de que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.
Es posible que, como respuesta política, en algún momento, debamos preguntar por la independencia. Una pregunta que por lo dicho, porque Cataluña, como territorio político, no es más mía que de Anasagasti —por mencionar a un manifestante del otro día en Barcelona—, debería hacerse a todos los españoles. De todos modos, quizá, en el orden de las cosas, haya que pasar por una consulta en Cataluña. Sobre eso, poco que añadir a lo escrito aquí mismo por Ruiz Soroa.
Pero ese sería el final de un largo recorrido. El primer paso es que Mas vaya a unas elecciones con la independencia por bandera. Sin subterfugios. Con la palabra exacta: independencia. Su guión es nuevo: sus votantes compraron una negociación y ahora les ofrece un drama. Es algo más que el truco fundante del nacionalismo: un conjunto de individuos (los nacionalistas) sostiene que otro conjunto de individuos (más numeroso) es una nación y que ellos son sus portavoces. Ahora nos dice que esos otros quieren irse de un país. Un mensaje que no admite presentaciones desdramatizadas. Mas nos tiene que contar en detalle cómo va a llegar a la independencia y su precio. Quizá los catalanes comiencen a reparar —los empresarios, ya avisan— que la fuente de sus problemas no es “Madrid”, sino sus dirigentes.
No solo Mas tiene que hablar. No está de más decirlo. Con frecuencia, ante las tesis nacionalistas, buena parte de nuestra clase política no pasa del “no estoy de acuerdo, pero las respeto”. Como si les preguntaran sobre el vegetarianismo. A nadie se le ocurriría responder lo mismo a cuenta del sexismo. Si uno está en contra de algo, lo que hace es combatirlo en buena ley democrática. Tampoco vale, ahora menos que nunca, esa actitud intimidada que lleva a tantos a no opinar sobre lo que pasa en otra parte de España. Personas capaces de manifestarse en contra de remotas injusticias se callan ante el temor de que les digan que “no se metan en nuestras cosas”. Se han de escuchar todas las voces, no ya porque seguimos hablando de redistribución de riqueza entre conciudadanos o de vetos que rompen la igualdad en el mercado de trabajo, sino porque se trata del marco político de todos. Y su ruptura tendrá consecuencias en la vida de todos.
El cuento de que todo seguirá como si tal cosa es una patraña más de los nacionalistas
Pero hay otras razones para que todos hablen. En esas elecciones votaremos los catalanes, pero antes de hacerlo nos importa saber qué estamos decidiendo, qué nos jugamos. Algo que no depende de nosotros. Y Mas no puede contestar a las preguntas importantes, que no son que si ejército o Barça, sino qué pasará con las empresas españolas, los mercados, las pensiones, los funcionarios del Estado, nuestros ahorros, la financiación de nuestras empresas y mil cosas más. Mas nos dirá que la vida sigue igual. Pero nos mentirá. Lo que pueda venir después de una separación no depende de sus fantasías. No se ve por qué quienes tanto nos malquieren, tras un desgarro de tal magnitud, van a estar deseando amistar en una confederación. El cuento de que todo seguirá como si tal cosa es una patraña más de los nacionalistas. Por ejemplo, cuando les preguntan por la Unión Europea. En esto, al menos, Pujol ha sido sincero. Estaremos fuera.
Esto se ha puesto serio y ya nada va a ser igual. Mas se ha metido en un fangal y si encalla, no puede pretender que, al final, todo sea como antes. Ya no cabe el equilibrismo. Es posible que los nacionalistas intenten una nueva pirueta, pero es cosa de todos —un debate nacional— recordarles que ellos han dibujado un dilema en el que no hay terceras vías ni marcha atrás. Que nadie se engañe, la situación actual no es resultado de ningún agravio, sino de una estrategia de muchos años con la independencia como chantaje latente. Sin tregua, porque, alimentada de su propio éxito, el resultado siempre era el mismo: tan ofendidos como antes y los demás preguntándonos qué habíamos hecho. Una meditada ingeniería social consentida por todos ha permitido levantar una sociedad de ficción. Así ha sido posible que aceptáramos delirios como que los catalanes no puedan escolarizarse (también) en su lengua mayoritaria y común. Ahora Mas ha dado por terminado el juego. Bien, le tomamos la palabra. A las elecciones sin ambigüedades. A sabiendas, eso sí, de que al día siguiente nada volverá a ser igual. Entre todos discutiremos esto y discutiremos todo. Desde el principio.

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Fuente: http://elpais.com/elpais/2012/09/19/opinion/1348068253_310268.html

9 nov 2012


La peluca telefónica del 8N: "no le debo nada a EnTel, me cuido la nariz". 

 "Si bien valores universalistas y abstractos como la defensa del  estado de derecho y de la democracia motivaron a muchos a protestar,  durante estos episodios se evidenció el clasismo y a veces el racismo de quienes utilizan valores como la democracia para descalificar y silenciar a quienes fueron construidos como carentes de racionalidad. Siguiendo con una larga trayectoria en la cual se construye a los seguidores populistas como masas ignorantes, desorganizadas y peligrosas, y a sus líderes como exponentes de todo lo negativo de la democracia, durante estas protestas se conformaron oposiciones binarias que legitimaron como ciudadanos a unos, diferenciándolos de los acarreados  y pagados por el gobierno. Esta estrategia discursiva articulada por los medios de comunicación y por los comentarios de ciudadanos que se dieron a través de la línea abierta de Radio la luna diferenció a los ciudadanos de los acarreados; a quienes se movilizaron por valores de quienes lo hacen por la paga; a los habitantes de Quito, que supuestamente encarnan valores y formas de ser cultas, de las hordas invasoras de provincianos; a los quiteños de los “monos” (costeños) y de los “jíbaros” amazónicos".

"Las clases media alta y alta también se movilizaron por valores estéticos que abarcan desde cómo debe comportarse un primer mandatario hasta consideraciones sobre el origen social y étnico de los presidentes".

"En las caídas de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez la democracia fue el valor  más importante. Se pueden diferenciar tres visiones de lo que los actores consideraron que es la democracia. la primera, la menos aceptada por  la población pero que circula entre algunos académicos y políticos, es la visión normativa de la democracia liberal y el estado de derecho. La segunda, muy extendida entre los protagonistas del 21 de enero y articulada por algunos sectores en las caídas de Bucaram y Gutiérrez, es la visión marxista de la democracia, entendida como un sistema económico y social y como una forma de mandato político directo que no necesita de la mediación de representantes. la tercera visión es la democracia como una forma de participación en la que el pueblo ocupa directamente los espacios que simbolizan el poder político y de los cuales se sienten excluidos los de abajo. Esta visión populista de la democracia va acompañada de discursos maniqueos a favor del pueblo en contra de la oligarquía, que es vista como la fuente de todos los males de la nación".

"Otra característica de las defensas a la democracia liberal, también herencia del siglo XIX, es que se basan en un menosprecio a los de abajo. El miedo, la aversión y el asco de las élites hacia sus compatriotas más pobres y menos blancos han ido de la mano con la idea de que la democracia liberal es una empresa civilizadora que educará y modernizará a los de abajo, siempre vistos como no preparados aún para ejercer sus derechos democráticos. Esta ambigüedad entre defender la democracia liberal y temer al “populacho” es una constante en la forma en que las élites políticas han entendido a la democracia". 

Sólo algunos breves y preliminares comentarios al respecto de la marcha de anoche. En un acto de honestidad con la realidad, ya que hoy somos conscientes de que la mediatización de estas movilizaciones puede llevar a severos desacoples, fui a la marcha para ver con mis propios ojos quienes eran, cómo eran, qué pedían y cómo lo hacían. Saque fotos y entreviste a una treintena de personas. Comentarios al respecto:

-          Un punto, a mí entender, clarísimo y muy bueno: hoy con este tipo de protestas, se han legitimado también las protestas de grupos de condición socioeconómica más baja que, uno diría, acostumbramos a ver. Se pregunto, entre otras, “Si usted el día de mañana ve una protesta de personas de condición socioeconómica más baja, le da la misma legitimidad?”. Las respuestas: “Si, claro, son seres humanos como nosotros”; “Si, porqué no”; “Si, pero no les daría plata, se la tienen que ganar”; “Si, pero creo que en esas protestas hay mucha gente paga, cosa que aquí hoy no hay”.

-          Efectivamente, las demandas son de diversa índole y de cuestiones que a todos, incluso a oficialistas, les interesan: inseguridad, inflación, corrupción, etc. En entrevistas todos demandaban estas cosas como base, entre otros comentarios, también “libertad de entrar y salir del país”; “poder estar tranquilos”; etc. En preguntas posteriores sobre cómo deberían solucionarse estas cosas ya las propuestas se desdibujaban mucho y entraban a jugar temas mediáticos como: el ANSES, la irresponsabilidad de no pagar fondos buitres, la soberbia en la política exterior, el cierre a las importaciones, etc.

-          La heterogeneidad de las demandas no refleja las condiciones socioeconómicas de los asistentes. En general se podía percibir asistencia de personas y familias enteras de extracción social media; media-alta; alta.

-          Muchos se han negado a ser encuestados a la voz de “no, no”; “no, es que nos estamos yendo”; “no, en realidad solo pase a ver”. Otros han accedido a ser encuestados pero sin dejarse filmar, y finalmente, algunos han accedido a ambos.

-          La participación política regular de los encuestados no existió, salvo en dos o tres casos (jóvenes militantes del PRO). Se exigía que la democracia no termine sólo en las urnas, sino que sea una actitud constante, pero cuando se preguntaba las maneras de participación que tenían regularmente, en la mayoría de los casos era la primera vez que asistían a una marcha y no/nunca ejercían otro tipo de participación.

-          Las demandas eran dirigidas al sistema político entero, destacando que hoy es específicamente hacia la Presidenta.

-          Existió fuerte participación de actores políticos en la organización de base, repartiendo banderas argentinas, volantes y carteles con mensajes de todo tipo. Entre los participantes se vio muchos funcionarios del PRO, volantes de Proyecto Sur de Pino Solanas, MST de Vilma Ripoll, La Generación de Esteban Bullrich, PROA de los radicales PRO.

Más allá de todo cuestionamiento a las demandas que cualquiera pueda tener, hoy Argentina se moviliza nuevamente, en términos sociales e intelectuales. Ayer fue sólo una parte de ese país, los que Juan Carlos Torre ha llamado “huerfanos de la política de partidos”. La discusión tiene que darse en todos los niveles, hay muchas demandas muy cuestionables y debatibles de todos lados. La clave es discutir la democracia con reglas democráticas, sin pasión irracional, sin violencia, teniendo en cuenta que el fin es uno sólo: construir una Argentina más grande, inclusiva e igual.

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PD: El texto de arriba es de De la Torre sobre el desarrollo democrático en Ecuador. Lo leí y creo que se pueden hacer varios paralelismos con la manera en que entendemos aquí el funcionamiento de la democracia. Todo esto, salvando las grandes diferencias entre Ecuador y Argentina en términos políticos, económicos, sociales, culturales, etc.

22 oct 2012


Debilidad en el poder – Sindicalismo: divididos, la era de la boludez.

Hoy aparece en varios de los diarios online (1) Hugo Moyano, secretario general de la Confederación General del Trabajo reafirmando nuevamente su giro hacia la oposición y, a su vez, un giro ideológico considerable. En estos días, la CGT oficialista con Antonio Caló a la cabeza le dio treinta, a más tardar cuarenta días, al gobierno para tratar la cuestión del impuesto a las ganancias.

La división de la CGT trae a la mente, de la mano de un texto muy sugerente de Sebastián Etchemendy (2001) que trabaja sobre el tema de las coaliciones, la capacidad de demanda/presión que tienen las organizaciones fragmentadas frente a los gobiernos de turno. La diferencias son grandes pero la realidad de la CGT hoy frente al gobierno invita a hacer una somera comparación con la época de las reformas neoliberales impulsadas en el primer gobierno de Menem: frente a gobiernos peronistas (tradicionalmente considerados defensores de los derechos de los trabajadores), que impulsan políticas que rompen con el statu quo en la relación de fuerzas, los líderes quedan en una triple encrucijada: la lealtad partidaria, la lealtad sindical y la carrera política propia. Es así que en medio de los cambios, las posiciones tomadas (siguiendo cada espacio dentro del sindicalismo la lógica que consideren mejor entre estas tres) pueden resquebrajar el aparato sindical.

Incentivos y percepción

Etchemendy, básicamente analiza el proceso de construcción de coaliciones durante el primer gobierno de Carlos Menem, en el cual se impulsaron desde el Poder Ejecutivo Nacional medidas de corte neoliberal tendientes a desprender al Estado Nacional del control de la mayor parte de las actividades que, se consideraba, podían ser asumidas por el sector privado. Su argumento es que el proceso de construcción de coaliciones se logro mediante políticas de reforma orientadas a
  1. Otorgar rentas en los nuevos mercados a sectores empresariales y sindicales, y compensar lo que estos actores pierden en algunas áreas de reforma mediante retribuciones en áreas alternativas de política pública.
  2. Evitar deliberadamente la desregulación masiva y unilateral de algunos sectores, específicamente aquellos en los cuales la reforma perjudicaría a actores poderosos del modelo mercadointernista.

De este trabajo, por cierto muy clarificador, a nosotros nos interesa la parte donde él analiza las reacciones de los sindicatos frente a las reformas en varias áreas de la reforma entre las cuales esta:

  1. La reforma administrativa del Estado (UPCN y ATE)
  2. Desregulación laboral (CGT/UIA)
  3. Reestructuración económica en los sectores del acero (UOM), petróleo (SUPE y FTGP) y automotriz (ADEFA/SMATA).
Lo que resalta el autor es que el gobierno se involucra en complejas negociaciones pre reforma que pueden amenazar la sustentabilidad política del proceso de reforma.

En este caso hacemos hincapié en el análisis que él hace de las respuestas de los sindicatos. Ejemplificador es el caso de la reforma administrativa del Estado: los afectados por la reforma eran UPCN, ATE en el ámbito de la administración pública y, CTERA y UDA, en el caso de la reforma en educación. ATE, antimenemista desde un principio, con menos presencia nacional pero de importancia creciente; CTERA y UDA opuestos a la descentralización sin recursos. En vez de sentarse a negociar con todos, el gobierno formo una alianza con UPCN, “el cual pudo proteger en gran medida a sus miembros del recorte de empleo, e incluso logró mejorar su estructura organizativa” (2). Podría pensarse la situación de la siguiente manera: el gobierno demostró decisión en llevar a cabo la reforma. El sindicato tenía dos opciones: oponerse y formar coalición con sus pares para ejercer presión de manera uniforme o utilizar su fuerza institucional para lograr beneficios de una reforma que, intuitivamente, parecía tener costos altos para todos.

Lo interesante es resaltar como este caso verifica la idea de que la división o la falta de cohesión, sumado a los incentivos consecuencia de la distribución de beneficios operada por el gobierno, terminan alterando una de las funciones claves de los sindicatos: la representación corporativa de los intereses agregados de los trabajadores. Lo corporativo termina desvaneciéndose ante la percepción de que la reforma se llevara a cabo con o sin ellos. Ante ese escenario de “sálvese quien pueda”, la actitud de free rider cobra protagonismo.

Hoy

Vemos una CGT dividida que no parece estar pasando por la situación que se describe arriba: si se han llevado a cabo reformas en los últimos años han sido, en muchos casos, con el beneplácito de la CGT entera (no sindicatos específicos como en los ’90) y también en un marco bastante más favorable a los trabajadores (paritarias, convenios colectivos de trabajo, obras sociales, etc). Visto de esta manera no se entiende la división de la CGT en opositora y oficialista. De hecho, como se ha dicho anteriormente, pareciera ser que las demandas son las mismas. Ejemplo de esto: la rectificación del impuesto a las ganancias.

La historia y su análisis parecen indicar que este, al menos respecto de las negociaciones, es un escenario favorable a la posición del gobierno, quien deberá repartir menos beneficios (en comparación a un escenario de CGT unida) ya que la capacidad de presión es menor. Probablemente se discuta el impuesto a las ganancias en las próximas semanas/meses, pero puede augurarse que el resultado tendera más a la posición del gobierno que al de la CGT ya que la medida afecta a todos los trabajadores y no parece haber razones para pensar que se tomará una medida de la cual el líder camionero pueda sacar rédito político.  Algunos podrán decir que siempre la CGT puede volver a unirse y es razonable pensarlo. El gran dilema hoy es la carrera política a la que se largo Hugo Moyano, quien no da signos de querer volver ya al lugar del típico líder sindical y parece ser, ante el análisis expuesto anteriormente, la lógica que ha elegido para su liderazgo (en contraposición a la lealtad partidaria y lealtad sindical).


Fuentes consultadas
(1)

(2)
ETCHEMENDY, Sebastián (2001) Construir coaliciones reformistas. La política de las compensaciones en el camino argentino hacia la liberalización económica, en Desarrollo Económico,V. 40, N° 160: 675-706.

13 ene 2012


Discusión, ¿binaria?


En los últimos días hemos asistido al surgimiento de un nuevo grupo de intelectuales, esta vez posicionándose como “críticos” al gobierno, llamado “plataforma 2012”.

De acuerdo con la información existente hasta el momento, la publicación que han hecho y los sucesos acaecidos posteriormente, no suena nada promisoria. Comprendo qué es lo que los unifica, pero al parecer (y también se demostró pocos días después de la publicación) los costos de mantenimiento de la asociación intelectual que por estos días experimentan se volverán, eventualmente, prohibitivos.

A decir verdad el intelectual, aunque como todos siempre influido por el contexto en que se mueve, si posee argumentos que considera válidos no debe tener problema en expresarse en contra de determinada cuestión. No le interesan (o por lo menos no debería interesarle) los costos simbólicos que conlleva ir en contra de un gobierno que es el último depositario de la legitimidad representativa, extendida por el pueblo al momento de votar.

Algún hecho ha sido el detonante para que se generen las condiciones objetivas para la agregación de los intereses de estos intelectuales. Esto es evidente, ya que hasta ahora todos los integrantes del nuevo grupo escribían en contra pero no se expresaban de manera corporativa.

A pesar de todo, esto último es un poco contradictorio por varios puntos. Por un lado, las condiciones objetivas no son tan claras: no conozco cuál fue el hecho para que, si ayer no se juntaban a realizar críticas, hoy sí se junten para hacerlas. Ellos no esgrimen ninguna radicalización reciente de los hechos que enumeran como puntos de crítica consensuada. No interesa tampoco, ya que a juzgar por lo que sucedió posteriormente (algunos firmantes se retractaron por la aparición de Sarlo entre los integrantes) esas condiciones eran bastante vagas. Primó el ego intelectual por sobre las posiciones que teóricamente defienden. Por otro lado, estos intelectuales esgrimen mantenerse independientes y concordar sobre algunos puntos generales, pero simultáneamente se expresan de manera conjunta. Es probable que estas dos cuestiones poco comprensibles, para los que estamos fuera del grupo, hayan tenido una ponderación lo suficientemente importante como para que a días de su primera publicación el grupo comience a sangrar integrantes.

Una de las intenciones explícitas de este grupo es la superación de “los esquemas binarios y las políticas de consignas, que lejos de enriquecer el debate político, público e intelectual, simplifican y reducen sus márgenes a una cuestión de adscripción pro-K o anti-K”.
Magnífico. Concuerdo plenamente en que la discusión “pro vs. anti” es de sobremanera una simplificación de la compleja realidad social, cultural, política y económica en que vivimos y a lo largo de la historia política argentina ha producido resultados desastrosos. No tenemos porqué estar de un lado o del otro, sí o sí.

Lo que me hace un poco de ruido en la cabeza es que el mismo grupo que propone superar esta distribución bimodal de la discusión se presente, en contraposición con Carta Abierta (grupo de intelectuales identificados como “afines” al gobierno”), como crítico del gobierno. Otra vez cayeron en el esquema binario del que quisieron escapar en un principio ya que se autodefinieron asumiendo un a disposición doble. Esto no debería darnos miedo, pero lo que sí debería darnos miedo es que no lo acepten y que cuando los medios de comunicación, luego de perder tiempo y dinero en una oposición capaz de nada, hambrientos de representar a algún grupo con ideas “serias”, los identifican como un grupo crítico, no salgan a aclarar su pretendida naturaleza individual e independiente.

Estas son sólo algunas ideas surgidas a partir de esta discusión que, a decir verdad, todavía se encuentra en un estado embrionario pero que debe ser considerada muy interesante. Creo que, tanto los intelectuales de Carta Abierta como los de Plataforma 2012, deben respetar la “honestidad intelectual”. Es un concepto bastante discutible, pero es bueno tenerlo en cuenta ya que ambos grupos presentan, sobre el eje de temas comunes, posiciones diametralmente distintas. Por esto mismo, hay que tener cuidado ya que, a pesar de los argumentos que esgrime cada uno, las cuestiones que tocan son mucho más complejas de lo que parecen y, definitivamente, no son explicadas de manera exhaustiva mediante estadísticas, comparaciones, experimentos, o cualquier método que se quiera utilizar. Un claro ejemplo sería el de la desigualdad. A Plataforma le preocupa la agudización de la desigualdad, mientras que Carta Abierta se remite no solo al índice GINI sino también a medidas como la AUH, la estatización de las AFJP, los constantes aumentos a jubilados, etc.

¿Es posible que lean la realidad de manera tan distinta? Si, es posible, pero porque la realidad es compleja y puede abordarse desde distintas perspectivas. No existe una sola lectura. Estos intelectuales son seres humanos, quienes (como se ha dicho en la primera publicación) están imbuidos con determinado conocimiento, en determinada coyuntura, con un bagaje experimental que los condiciona, como a todos. La clave de la cuestión está en saber cómo abordar la lectura de ideas de otros.

Volviendo a lo anterior, creo que para que la discusión sea más fructífera, Plataforma debería asumir una estructura estable, una posición común y la defensa de ideas claras con argumentos anclados en lo práctico y no en lo meramente discursivo. Sino, no hay discusión posible.

Adjunto algunas notas relacionadas, de distintos diarios.

Y al, en mi opinión, irresponsable de Oppenheimer hablando de censura. Andrés, ya escribiste Cuentos Chinos, en vez de escribir cualquier cosa sobre el presente, sólo por ese libro, definitivamente del pasado, podes escribir para siempre intentando justificar tu posición. Censura es una palabra fuerte, más que nada con el pasado que la región tiene.

10 ene 2012

Un poco de economía

                               

                                 



       El gráfico representa la evolución del PBI en miles de millones de pesos tomando como año base 1993 (1993=100). Es claro que esta es una representación gráfica fría que no resume la complejidad de una economía y explica sólo una parte de la evolución de esta. A pesar de esto, es interesante ver esta representación para tomar conciencia de la magnitud de lo sucedido a lo largo del último trimestre del 2001 y el primero del 2002 y a su vez compararlo con lo sucedido en el 2008 y 2009 y su impacto en Argentina. La naturaleza de ambas crisis es claramente distinta: la primera es de índole interno, por falencias macroeconómicas propias; la segunda es de índole externo y encontró al país con otras capacidades de afrontarla.

      Para el año 1993, año base, la media anual es de 228,8 mil millones de pesos. Este número continua creciendo con algunas variaciones hasta el tercer trimestre de 1998 ($291,8 mil millones) en el cual la economía argentina, azotada por las crisis mexicana algunos años antes y rusa un año antes, comienza a decaer. El colapso del 2001, lleva al PBI a una media anual de $233,8 mil millones. En el período de convertibilidad, hasta 1998, la economía argentina creció un 27,5%. Si tomamos el crecimiento promedio general, es decir 1993 en relación con 2002, la variación general es de un 2,2%.

     Luego de la debacle económica de 2002, la cual lleva por la fuerza a establecer cuál es la verdadera capacidad y estructura de la economía argentina, se abandona la convertibilidad. El peso asume su capacidad real frente al dólar. A grandes rasgos, la economía argentina vuelve a ser competitiva y comienza su nueva etapa de crecimiento.

¿Cuánto se puede esperar de la idea de “boom económico”?

      Argentina volvió a recuperar su nivel de PBI de 1998 recién en el último tercio de 2004  y el primero de 2005. Tomando como punto de partida el mínimo alcanzado en el tercer trimestre de 2002, en 2011 el PBI llego a estar en un 93% por encima. (http://www.mecon.gov.ar/basehome/pdf/indicadores.pdf)

    La composición del crecimiento económico es de distinta naturaleza si comparamos el régimen económico de los noventa con el vigente hoy en día. Durante los noventa el sector financiero tuvo gran importancia, los organismos internacionales y los préstamos eran uno de los pilares de la economía, la tarea del Estado pasó a ser exclusivamente la generación de condiciones propicias para el fortalecimiento del mercado, el rol del BCRA era el control de la inflación, etc. Durante esta época, el 20% de la población de ingresos más altos casi duplicó su capacidad de apropiación de la riqueza respecto del 20% más pobre. 


      Miramos la economía de esta década y comprobamos que como pilar fundamental está el sector interno: el estímulo al consumo interno (ya sea por medio de subsidio a todo, micro créditos para financiar consumo corriente, etc.) Otro pilar fundamental es el mantenimiento de una balanza de pagos equilibrada en términos comerciales y, porqué no, que resulte en superávit. Dado que en 2002 pasamos de ser “los mejores alumnos” a los parias de la región ante los organismos internacionales por declararnos incapaces de asumir nuestras responsabilidades económicas, no dispusimos más de la ayuda económica exterior. El mercado de préstamos internacionales no quiso apostar más a este país. Nosotros tampoco quisimos apostar más a ellos, por lo cual intentamos desvincularnos, no sólo no colocando más deudas sino también solventando la presión que las anteriores responsabilidades tenían sobre nuestra economía.

       La relación deuda – PBI hoy se encuentra en un 47,1%, satisfactoria si pensamos en el ratio de PBI que poseen los deudores más abultados del mundo como Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Grecia, Irlanda, etc. Ni siquiera debemos irnos lejos, o compararnos con economías tan grandes como esas, para tener dimensión de esto: Argentina en 2002 tenía una relación deuda – PBI del 150,9%.

       No hace falta más que mirar el gráfico para comparar, luego de tener en cuenta los puntos enumerados anteriormente, cómo se encuentra Argentina hoy. La crisis rusa de 1998 nos impacto generando la desaceleración de la economía y su retracción. La crisis mundial de 2008 impacto sobre nuestra economía frenando el crecimiento durante el último trimestre de ese año y el primero del siguiente. Luego seguimos creciendo a las tasas de los últimos años.

No todo es color de rosa.
     Inclusive cuando pudimos sortear de manera idónea el golpe del 2008, hay muchas cuestiones a resolver y tener en cuenta. En lo que respecta al sector interno, heredamos una estructura económica concentrada en muy pocas empresas a lo largo de los distintos rubros. Por otro lado, debemos seguir diversificando nuestra matriz productiva. En lo que respecta al sector externo, debemos continuar asociados comercialmente a países con potencial de crecimiento alto pero no atarnos a ellos ya que no está en nuestras manos controlar lo que les pueda suceder, por lo cual si estamos atados sufrimos la incertidumbre de la imprevisibilidad. La discusión hoy esta en si debemos aprovechar para tomar deuda en los mercados internacionales, tomando ventaja de las tasas de interés existentes.

Adjunto, respecto de esta cuestión, una discusión interesante publicada en Página 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-181836-2011-11-23.html) el día 23/11/2011.

     La intención de esta publicación es generar una reflexión. No he sido exhaustivo y seguramente haya contra argumentos: es un tema que se debate en el día a día e incluso los números publicados pueden tener observaciones interesantes. A pesar de esto, con incentivo de las discusiones que se generan en el día a día sobre si estamos “aprovechando” bien o no el “viento de cola”, si el gobierno está haciendo las cosas bien o no, es interesante hacer un análisis, aunque sea por encima, para saber qué se puede esperar y qué no de los años de bonanza que hemos vivido.

    Son muchos años los que se van a necesitar para reconstruir una economía que vivió y trabajó de una manera muy particular, bajo la cosmovisión neoliberal, durante por lo menos treinta años. Se han conseguidos logros muy interesantes en materia económica, lo cual impacto de sobre manera en lo social. Para lo que viene resta corregir lo que se ha hecho mal, seguir reconstruyendo la economía y tener en cuenta, por sobre todo, la finalidad de las medidas tomadas: el bienestar general de la sociedad. 


3 ene 2012




Abro este espacio con el propósito de plasmar ideas que van surgiendo. La idea de escribir siempre me sedujo pero por cuestiones de tiempo y también prioridades del día a día nunca lo llevé a cabo. 

El poder escribir representa una manera de cristalizar el tiempo. Pienso en cristalizar como una manera de sacar una foto en un tiempo determinado. Pienso esa cristalización también como una visión de la realidad hecha a la luz de la capacidad intelectual, cognoscitiva y aprehensiva del que escribe en un momento determinado. 


Esto representa una doble limitación a ser tenida en cuenta: por un lado, el límite externo temporal, que es el contexto en que el que escribe, se mueve y vive. La práctica y la teoría se encuentran en un constante proceso de discusión que puede devenir en innumerables alternativas con sus respectivas consecuencias, las cuales construyen a la razón y son construídas a su vez por esta. Lo que escribo en este momento, en estas circunstancias, con el bagaje de experiencia y conocimiento que poseo, dentro de algunos años me puede llegar a parecer un sin sentido o algo digno de lo cual avergonzarse. Alguien que se considera digno de ser llamado "inteligente" no debería llegar a este punto si tiene en cuenta las cuestiones escritas anteriormente. A pesar de esto, es algo que muy probablemente suceda ya que, como sabemos, el conocimiento es infinito y nuestra capacidad limitada lo cual muchas veces lleva a que nuestros argumentos de hoy, considerados fuertes cuando se escriben, sean fácilmente derribados mañana. La segunda limitación que debe ser tenida en cuenta al momento de leer, es interna y lingüística. Cuando ingresamos en el mundo de la lingüística nos movemos con reglas, las cuales limitan nuestra capacidad de expresión. Carlos Escudé afirma en su obra "Realismo Periférico", obra que me parece muy interesante de leer como una perspectiva más sobre la política exterior argentina, sobre el tema del que hablamos: 

"La estructura misma del lenguaje determina modos de pensamiento, que condicionan los marcos teóricos y sus implicancias políticas de diversas maneras, al punto de generar un límite específicamente lingüístico al conocimiento.

Creo que esta cita es bastante clarificadora sobre el punto que intento resaltar: lo que escriba tendrá implicancias  ideológicas y a su vez el lenguaje mismo es un límite a lo que muchas veces intentamos expresar. La conclusión es que muchas ideas que se tienen en la cabeza pueden tardar años (o incluso nunca) en plasmarse en palabras. Las ideas muchas veces son demasiado complejas para la simpleza de las oraciones. 

Todo esto dicho, intentaré reflexionar y generar algo de reflexión en las sucesivas entradas. 
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El de la foto es Edgar Hugo Fritzler, pastor luterano de la Iglesia Evangélica Luterana Argentina. Un intelectual dentro de sus pares y sus im-pares, pudo salir en gran medida de su contexto, de su estructura y a su vez utilizarla como medio de incentivo para ser algo distinto. De arar la tierra en la Aldea San Juan y estar seguro de que quería ser un peón de campo, llegó a clarificar la vida de muchos luego de pasar años leyendo libros que recrearon sus hasta hacerlo viajar e insertarse en el universo del conocimiento. Hoy, con 82 años no deja de aprender y aprehender. Una fuente de inspiración para mi. 
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