9 nov 2012


La peluca telefónica del 8N: "no le debo nada a EnTel, me cuido la nariz". 

 "Si bien valores universalistas y abstractos como la defensa del  estado de derecho y de la democracia motivaron a muchos a protestar,  durante estos episodios se evidenció el clasismo y a veces el racismo de quienes utilizan valores como la democracia para descalificar y silenciar a quienes fueron construidos como carentes de racionalidad. Siguiendo con una larga trayectoria en la cual se construye a los seguidores populistas como masas ignorantes, desorganizadas y peligrosas, y a sus líderes como exponentes de todo lo negativo de la democracia, durante estas protestas se conformaron oposiciones binarias que legitimaron como ciudadanos a unos, diferenciándolos de los acarreados  y pagados por el gobierno. Esta estrategia discursiva articulada por los medios de comunicación y por los comentarios de ciudadanos que se dieron a través de la línea abierta de Radio la luna diferenció a los ciudadanos de los acarreados; a quienes se movilizaron por valores de quienes lo hacen por la paga; a los habitantes de Quito, que supuestamente encarnan valores y formas de ser cultas, de las hordas invasoras de provincianos; a los quiteños de los “monos” (costeños) y de los “jíbaros” amazónicos".

"Las clases media alta y alta también se movilizaron por valores estéticos que abarcan desde cómo debe comportarse un primer mandatario hasta consideraciones sobre el origen social y étnico de los presidentes".

"En las caídas de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez la democracia fue el valor  más importante. Se pueden diferenciar tres visiones de lo que los actores consideraron que es la democracia. la primera, la menos aceptada por  la población pero que circula entre algunos académicos y políticos, es la visión normativa de la democracia liberal y el estado de derecho. La segunda, muy extendida entre los protagonistas del 21 de enero y articulada por algunos sectores en las caídas de Bucaram y Gutiérrez, es la visión marxista de la democracia, entendida como un sistema económico y social y como una forma de mandato político directo que no necesita de la mediación de representantes. la tercera visión es la democracia como una forma de participación en la que el pueblo ocupa directamente los espacios que simbolizan el poder político y de los cuales se sienten excluidos los de abajo. Esta visión populista de la democracia va acompañada de discursos maniqueos a favor del pueblo en contra de la oligarquía, que es vista como la fuente de todos los males de la nación".

"Otra característica de las defensas a la democracia liberal, también herencia del siglo XIX, es que se basan en un menosprecio a los de abajo. El miedo, la aversión y el asco de las élites hacia sus compatriotas más pobres y menos blancos han ido de la mano con la idea de que la democracia liberal es una empresa civilizadora que educará y modernizará a los de abajo, siempre vistos como no preparados aún para ejercer sus derechos democráticos. Esta ambigüedad entre defender la democracia liberal y temer al “populacho” es una constante en la forma en que las élites políticas han entendido a la democracia". 

Sólo algunos breves y preliminares comentarios al respecto de la marcha de anoche. En un acto de honestidad con la realidad, ya que hoy somos conscientes de que la mediatización de estas movilizaciones puede llevar a severos desacoples, fui a la marcha para ver con mis propios ojos quienes eran, cómo eran, qué pedían y cómo lo hacían. Saque fotos y entreviste a una treintena de personas. Comentarios al respecto:

-          Un punto, a mí entender, clarísimo y muy bueno: hoy con este tipo de protestas, se han legitimado también las protestas de grupos de condición socioeconómica más baja que, uno diría, acostumbramos a ver. Se pregunto, entre otras, “Si usted el día de mañana ve una protesta de personas de condición socioeconómica más baja, le da la misma legitimidad?”. Las respuestas: “Si, claro, son seres humanos como nosotros”; “Si, porqué no”; “Si, pero no les daría plata, se la tienen que ganar”; “Si, pero creo que en esas protestas hay mucha gente paga, cosa que aquí hoy no hay”.

-          Efectivamente, las demandas son de diversa índole y de cuestiones que a todos, incluso a oficialistas, les interesan: inseguridad, inflación, corrupción, etc. En entrevistas todos demandaban estas cosas como base, entre otros comentarios, también “libertad de entrar y salir del país”; “poder estar tranquilos”; etc. En preguntas posteriores sobre cómo deberían solucionarse estas cosas ya las propuestas se desdibujaban mucho y entraban a jugar temas mediáticos como: el ANSES, la irresponsabilidad de no pagar fondos buitres, la soberbia en la política exterior, el cierre a las importaciones, etc.

-          La heterogeneidad de las demandas no refleja las condiciones socioeconómicas de los asistentes. En general se podía percibir asistencia de personas y familias enteras de extracción social media; media-alta; alta.

-          Muchos se han negado a ser encuestados a la voz de “no, no”; “no, es que nos estamos yendo”; “no, en realidad solo pase a ver”. Otros han accedido a ser encuestados pero sin dejarse filmar, y finalmente, algunos han accedido a ambos.

-          La participación política regular de los encuestados no existió, salvo en dos o tres casos (jóvenes militantes del PRO). Se exigía que la democracia no termine sólo en las urnas, sino que sea una actitud constante, pero cuando se preguntaba las maneras de participación que tenían regularmente, en la mayoría de los casos era la primera vez que asistían a una marcha y no/nunca ejercían otro tipo de participación.

-          Las demandas eran dirigidas al sistema político entero, destacando que hoy es específicamente hacia la Presidenta.

-          Existió fuerte participación de actores políticos en la organización de base, repartiendo banderas argentinas, volantes y carteles con mensajes de todo tipo. Entre los participantes se vio muchos funcionarios del PRO, volantes de Proyecto Sur de Pino Solanas, MST de Vilma Ripoll, La Generación de Esteban Bullrich, PROA de los radicales PRO.

Más allá de todo cuestionamiento a las demandas que cualquiera pueda tener, hoy Argentina se moviliza nuevamente, en términos sociales e intelectuales. Ayer fue sólo una parte de ese país, los que Juan Carlos Torre ha llamado “huerfanos de la política de partidos”. La discusión tiene que darse en todos los niveles, hay muchas demandas muy cuestionables y debatibles de todos lados. La clave es discutir la democracia con reglas democráticas, sin pasión irracional, sin violencia, teniendo en cuenta que el fin es uno sólo: construir una Argentina más grande, inclusiva e igual.

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PD: El texto de arriba es de De la Torre sobre el desarrollo democrático en Ecuador. Lo leí y creo que se pueden hacer varios paralelismos con la manera en que entendemos aquí el funcionamiento de la democracia. Todo esto, salvando las grandes diferencias entre Ecuador y Argentina en términos políticos, económicos, sociales, culturales, etc.

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