22 oct 2012


Debilidad en el poder – Sindicalismo: divididos, la era de la boludez.

Hoy aparece en varios de los diarios online (1) Hugo Moyano, secretario general de la Confederación General del Trabajo reafirmando nuevamente su giro hacia la oposición y, a su vez, un giro ideológico considerable. En estos días, la CGT oficialista con Antonio Caló a la cabeza le dio treinta, a más tardar cuarenta días, al gobierno para tratar la cuestión del impuesto a las ganancias.

La división de la CGT trae a la mente, de la mano de un texto muy sugerente de Sebastián Etchemendy (2001) que trabaja sobre el tema de las coaliciones, la capacidad de demanda/presión que tienen las organizaciones fragmentadas frente a los gobiernos de turno. La diferencias son grandes pero la realidad de la CGT hoy frente al gobierno invita a hacer una somera comparación con la época de las reformas neoliberales impulsadas en el primer gobierno de Menem: frente a gobiernos peronistas (tradicionalmente considerados defensores de los derechos de los trabajadores), que impulsan políticas que rompen con el statu quo en la relación de fuerzas, los líderes quedan en una triple encrucijada: la lealtad partidaria, la lealtad sindical y la carrera política propia. Es así que en medio de los cambios, las posiciones tomadas (siguiendo cada espacio dentro del sindicalismo la lógica que consideren mejor entre estas tres) pueden resquebrajar el aparato sindical.

Incentivos y percepción

Etchemendy, básicamente analiza el proceso de construcción de coaliciones durante el primer gobierno de Carlos Menem, en el cual se impulsaron desde el Poder Ejecutivo Nacional medidas de corte neoliberal tendientes a desprender al Estado Nacional del control de la mayor parte de las actividades que, se consideraba, podían ser asumidas por el sector privado. Su argumento es que el proceso de construcción de coaliciones se logro mediante políticas de reforma orientadas a
  1. Otorgar rentas en los nuevos mercados a sectores empresariales y sindicales, y compensar lo que estos actores pierden en algunas áreas de reforma mediante retribuciones en áreas alternativas de política pública.
  2. Evitar deliberadamente la desregulación masiva y unilateral de algunos sectores, específicamente aquellos en los cuales la reforma perjudicaría a actores poderosos del modelo mercadointernista.

De este trabajo, por cierto muy clarificador, a nosotros nos interesa la parte donde él analiza las reacciones de los sindicatos frente a las reformas en varias áreas de la reforma entre las cuales esta:

  1. La reforma administrativa del Estado (UPCN y ATE)
  2. Desregulación laboral (CGT/UIA)
  3. Reestructuración económica en los sectores del acero (UOM), petróleo (SUPE y FTGP) y automotriz (ADEFA/SMATA).
Lo que resalta el autor es que el gobierno se involucra en complejas negociaciones pre reforma que pueden amenazar la sustentabilidad política del proceso de reforma.

En este caso hacemos hincapié en el análisis que él hace de las respuestas de los sindicatos. Ejemplificador es el caso de la reforma administrativa del Estado: los afectados por la reforma eran UPCN, ATE en el ámbito de la administración pública y, CTERA y UDA, en el caso de la reforma en educación. ATE, antimenemista desde un principio, con menos presencia nacional pero de importancia creciente; CTERA y UDA opuestos a la descentralización sin recursos. En vez de sentarse a negociar con todos, el gobierno formo una alianza con UPCN, “el cual pudo proteger en gran medida a sus miembros del recorte de empleo, e incluso logró mejorar su estructura organizativa” (2). Podría pensarse la situación de la siguiente manera: el gobierno demostró decisión en llevar a cabo la reforma. El sindicato tenía dos opciones: oponerse y formar coalición con sus pares para ejercer presión de manera uniforme o utilizar su fuerza institucional para lograr beneficios de una reforma que, intuitivamente, parecía tener costos altos para todos.

Lo interesante es resaltar como este caso verifica la idea de que la división o la falta de cohesión, sumado a los incentivos consecuencia de la distribución de beneficios operada por el gobierno, terminan alterando una de las funciones claves de los sindicatos: la representación corporativa de los intereses agregados de los trabajadores. Lo corporativo termina desvaneciéndose ante la percepción de que la reforma se llevara a cabo con o sin ellos. Ante ese escenario de “sálvese quien pueda”, la actitud de free rider cobra protagonismo.

Hoy

Vemos una CGT dividida que no parece estar pasando por la situación que se describe arriba: si se han llevado a cabo reformas en los últimos años han sido, en muchos casos, con el beneplácito de la CGT entera (no sindicatos específicos como en los ’90) y también en un marco bastante más favorable a los trabajadores (paritarias, convenios colectivos de trabajo, obras sociales, etc). Visto de esta manera no se entiende la división de la CGT en opositora y oficialista. De hecho, como se ha dicho anteriormente, pareciera ser que las demandas son las mismas. Ejemplo de esto: la rectificación del impuesto a las ganancias.

La historia y su análisis parecen indicar que este, al menos respecto de las negociaciones, es un escenario favorable a la posición del gobierno, quien deberá repartir menos beneficios (en comparación a un escenario de CGT unida) ya que la capacidad de presión es menor. Probablemente se discuta el impuesto a las ganancias en las próximas semanas/meses, pero puede augurarse que el resultado tendera más a la posición del gobierno que al de la CGT ya que la medida afecta a todos los trabajadores y no parece haber razones para pensar que se tomará una medida de la cual el líder camionero pueda sacar rédito político.  Algunos podrán decir que siempre la CGT puede volver a unirse y es razonable pensarlo. El gran dilema hoy es la carrera política a la que se largo Hugo Moyano, quien no da signos de querer volver ya al lugar del típico líder sindical y parece ser, ante el análisis expuesto anteriormente, la lógica que ha elegido para su liderazgo (en contraposición a la lealtad partidaria y lealtad sindical).


Fuentes consultadas
(1)

(2)
ETCHEMENDY, Sebastián (2001) Construir coaliciones reformistas. La política de las compensaciones en el camino argentino hacia la liberalización económica, en Desarrollo Económico,V. 40, N° 160: 675-706.